El sábado estuve en Zaragoza compartiendo la experiencia que cuento en mi libro "Game Over" con un grupo de estudiantes de Aiesec, en el evento que veis en el banner de la foto.
Volví a Madrid más agradecido por lo que recibí que por lo que tuve la oportunidad de transmitir. A menudo oigo que encasillamos a los "nuevos jóvenes" con la etiqueta NI-NI. Muchos les ven desmotivados y alejados de todo lo que sea compromiso personal y social. Se discute sobre si esa desmotivación es una consecuencia natural de la falta de oportunidades en un momento muy cabr... de la economía, es indolencia asociada con el mayor confort que han disfrutado en sus hogares en relación al que tuvieron sus padres, o si simplemente es un fenómeno intrínseco a ellos, porque atesoran unos valores erróneos.
Experiencias como la de este evento me demuestran que estamos equivocados. No todos los jóvenes son NI-NI. Es más, muchos ven las cosas con una perspectiva infinitamente más estratégica y madura de la que nosotros aplicamos a su edad.
Este fin de semana he descubierto, por ejemplo, que el concepto de éxito con el que la mayoría comienzan a orientar el futuro de sus carreras profesionales tiene poco que ver con el que muchos de nosotros barajamos habitualmente: el beneficio económico y el reconocimiento social.
Son profundamente conscientes de que la crisis es una oportunidad (es más, una exigencia) que se nos plantea para empezar a hacer las cosas de un modo diferente. E incorporan a su noción de éxito la necesidad de apostar por un modelo de empresa sostenible, orientada no sólo al beneficio económico sino a proteger el medio ambiente, y a relacionarse equilibradamente con el consumidor, los trabajadores, con los países donde se originan las materias primas, con las Administraciones, etc.
Confío -y tengo la casi absoluta certeza- que no se trataba de una pose puntual para el evento, sino que realmente mantendrán estos valores en el día a día de los trabajos a los que se incorporarán pronto. Las revoluciones nunca comienzan desde la cúspide sino desde las bases. Así que a lo mejor poco a poco conseguimos mejorar las cosas y no volver a caer nunca en una crisis semejante.
El evento me ha insuflado algo de esperanza. Si ellos han llegado veinte años antes que yo a donde yo estoy ahora (a reconocer que es posible trabajar de un modo más eficiente, equilibrado y sostenible y ser felices haciéndolo) es que sin duda valen mucho y que van por buen camino.
Les envío un abrazo, les doy la enhorabuena por un evento impecable y las gracias por permitirme participar y aprender por el camino. Saludos.